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Ruta: África SubsaharianaCabo Verde
Botes pesqueros coloridos anclados en aguas tranquilas de Pedra Lume, Sal, Cabo Verde
Un viaje a Cabo Verde propone un archipiélago atlántico de diez islas principales donde se combinan playas, paisajes volcánicos y una cultura criolla con música y vida cotidiana muy marcadas. El turismo en Cabo Verde se organiza por islas, porque cada una tiene un carácter propio y los desplazamientos internos condicionan el itinerario. Esta guía resume qué hacer en Cabo Verde, cómo planificar los traslados entre las islas de Cabo Verde, cuándo conviene visitar el país y qué sabores esperar de la gastronomía de Cabo Verde, con pautas generales para quienes viajan por primera vez.
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Cabo Verde es un archipiélago de origen volcánico donde conviven playas de arena clara, montañas, valles y pueblos con una fuerte identidad criolla. Cada isla propone una experiencia diferente: desde el descanso costero hasta caminatas entre cráteres y miradores. La mejor forma de conocerlo es elegir pocos destinos y dedicarles tiempo, porque los traslados entre islas condicionan el itinerario. Para ordenar la visita conviene definir primero el tipo de viaje y después ajustar las conexiones disponibles.
La entrada principal al país se hace por cuatro aeropuertos internacionales: Nelson Mandela en Santiago, Amílcar Cabral en Sal, Cesária Évora en São Vicente y Aristides Pereira en Boa Vista. También existen puertas marítimas habilitadas en Porto Grande, en São Vicente, en el puerto de la ciudad de Praia y en el puerto de Palmeiras, en Sal. Antes de viajar, el requisito clave es el pre-registro obligatorio en EASE, que debe hacerse preferentemente con 5 días de antelación y puede implicar el pago de la tasa aeroportuaria; además, el pasaporte debe tener al menos 6 meses de validez al ingreso. Según la nacionalidad, puede requerirse visado o aplicarse exención, pero en todos los casos conviene verificar la autorización concreta antes de reservar.
Para moverse entre las islas de Cabo Verde se combinan vuelos internos y ferris, y la elección depende del itinerario: los vuelos suelen ser la opción más práctica para unir Santiago, Sal, Boa Vista y São Vicente, mientras que la red marítima conecta sobre todo Santo Antão, São Vicente, São Nicolau, Sal, Boa Vista, Maio, Santiago, Fogo y Brava. Los ferris pueden alterarse por el estado del mar, así que conviene confirmar el mismo día. En tierra, el transporte habitual son taxis y aluguers o furgonetas compartidas, con aplicaciones locales de taxi en Praia y Mindelo.
La mejor época para viajar a Cabo Verde depende de la isla y de la actividad elegida: existe una estación seca larga, de noviembre a julio, y una más húmeda entre agosto y octubre. Sal, Boa Vista y Maio suelen rendir bien para playa, navegación y deportes de viento gran parte del año. El harmatán puede reducir la visibilidad entre diciembre y febrero, mientras que islas de relieve como Santo Antão, Santiago, Fogo, São Nicolau y Brava muestran paisajes más verdes tras las lluvias. Para surf o kitesurf el período favorable suele ir de octubre a marzo, y para trekking conviene revisar la situación local entre octubre y mayo.
En Cabo Verde conviene conocer una gastronomía criolla marcada por el mar y por productos básicos como el maíz y los frijoles. La cachupa es el plato más emblemático: un guiso lento que puede llevar maíz, porotos, verduras y, según la isla y la ocasión, pescado o carne. También son muy habituales los pescados y mariscos frescos, preparados a la brasa, en guisos o acompañados con arroz y papas. Entre las comidas cotidianas destacan las sopas, los panes locales y los sabores sencillos, muy ligados a la vida insular y a lo que ofrece cada temporada.
Para la mejor época para viajar a Cabo Verde hay que considerar que existe una estación seca de noviembre a julio y una más húmeda entre agosto y octubre, y que para playa y deportes de viento funcionan bien Sal, Boa Vista y Maio buena parte del año. El harmatán puede reducir la visibilidad entre diciembre y febrero, mientras que las islas de relieve como Santo Antão, Santiago, Fogo, São Nicolau y Brava suelen mostrar paisajes más verdes tras las lluvias de la temporada húmeda. Para surf o kitesurf el período favorable suele ir de octubre a marzo, y para trekking conviene revisar la situación local entre octubre y mayo.
Recorrer Santiago y la historia de Praia y Cidade Velha.
Caminar por los valles y montañas de Santo Antão.
Descubrir música y vida cultural en Mindelo.
Combinar playas y paisajes áridos en Sal o Boa Vista.
Explorar volcanes y comunidades rurales en las islas altas.
Probar cachupa, pescados y cocina criolla caboverdiana.
Respuestas claras para planificar tu viaje a Cabo Verde y resolver dudas antes de salir.
Si el objetivo es viajar en familia con menos fricción, conviene priorizar Sal o Boa Vista para una primera estadía, porque concentran playas accesibles, alojamientos con servicios y trayectos relativamente simples desde el aeropuerto. En São Vicente, basearse en Mindelo funciona bien si buscás una ciudad caminable, restaurantes cerca y salidas cortas en taxi a playas y miradores. En cambio, Santo Antão y Fogo suelen exigir más tiempo de ruta, combinaciones con ferri o tramos de montaña que pueden cansar a chicos pequeños. Para no sobrecargar el viaje, suele rendir más elegir una sola isla principal y sumar una excursión corta, en vez de intentar varias islas con desplazamientos frecuentes.
Lo más práctico es bloquear primero los tramos que suelen condicionar todo el itinerario: los vuelos internacionales, el primer alojamiento y los traslados entre islas. Después conviene dejar una noche de colchón antes de tomar un ferri o un vuelo interno, porque los cambios de horario, el mar movido o una conexión ajustada pueden hacerte perder media jornada. Si vas a sumar Santo Antão, por ejemplo, resulta más cómodo dormir en Mindelo y cruzar al día siguiente, en lugar de encadenar el arribo con la conexión. También ayuda reservar antes los trayectos hacia islas con menor oferta, porque en temporada alta se agotan antes que las plazas hoteleras en los destinos más conocidos.
Para un primer viaje a Cabo Verde conviene dedicar al menos 7 días si se va a concentrar la visita en una o dos islas, como Sal o Santiago. Si la idea es combinar playas, senderismo y ambiente local en más de una isla, lo más recomendable son 10 a 14 días, porque los traslados entre islas llevan tiempo y no siempre se conectan con facilidad. Con ese margen se puede sumar, por ejemplo, Sal con Boa Vista o Santiago con São Vicente y Santo Antão, sin ir demasiado apurado. Si además se quieren hacer caminatas por valles y volcanes, conviene pensar en una estancia un poco más larga para aprovechar bien cada destino.
Para un primer recorrido por Cabo Verde conviene elegir dos o tres islas según el tipo de viaje que busques y armar el itinerario alrededor de sus conexiones, porque moverse entre archipiélagos lleva tiempo. Si priorizás playas y ambiente tranquilo, podés combinar Sal o Boa Vista; si te interesa caminar, miradores y paisajes volcánicos, São Vicente, Santo Antão o Fogo suelen ser mejores opciones. Verificá con anticipación los vuelos internos y los ferris, ya que la frecuencia cambia según la isla y la temporada. En general, la época más seca y estable ayuda a aprovechar mejor traslados, excursiones y días de playa, especialmente si querés evitar imprevistos por mar agitado.
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Actualizado: septiembre de 2026. El contenido se organiza mediante el árbol geográfico de CONOCER.